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LOS FAROLES EN EL POKER

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No necesitas tener la mejor mano para ganar en el poker, tan sólo tienes que conseguir que tu oponente piense que la tienes. Es aquí donde entran en juego los faroles, uno de los movimientos más satisfactorios que puedes hacer. Pero hay que tener en cuenta que el póker no es un juego de faroles y contra-faroles. Si tu educación en el poker proviene de la TV, te perdonamos si pensabas otra cosa, pero farolear es harto delicado y, como todo en el poker, es una cuestión de cálculo y tiempo.

Debes pensar en el farol como en una mentira. En la vida real, las mentiras que funcionan han de ser creíbles. Si te duermes y llegas tarde al trabajo, las posibilidades de salir del paso con una mentira son mucho mayores si explicas que tu autobús se ha retrasado, que si dices que te perseguía un león. En el poker pasa lo mismo. Si tienes 7-2 con A-A-10 en la mesa y ha llegado el momento de enseñar las cartas, tus posibilidades de ganar son casi nulas. Tú lo sabes, pero también sabes que las posibilidades de que tu oponente tenga un As son reducidas. La pregunta es: ¿puedes convencerle de que tú tienes uno? Eres el primero en hablar y pasas en el flop. Él lanza una apuesta y tú la subes. Al pasar-subir, estás contando una historia, y la historia es que tienes una buena mano. Obviamente, no vas a conseguir sacar a un oponente de la mano si tiene los triunfos, pero en esta ocasión él se retira y te enseña un Diez. Felicidades, acabas de marcarte un farol con éxito.

Este tipo de farol se conoce como un farol frío, porque no tienes ninguna salida. Es el más arriesgado y no te deja otra opción en caso de que las cosas vayan mal. Por ese motivo, siempre tiene que haber una razón detrás de tu movimiento. ¿Percibes que tu oponente es débil? ¿Es un jugador selectivo que sabes que se retirará a menos que tenga la mejor mano? También debes tener en cuenta tu imagen en la mesa. Si tienes una imagen de jugador selectivo, te marcarás un farol más fácilmente que si has estado jugando rápido y en muchas manos con tus fichas. También es crucial adecuar correctamente el tamaño de tu apuesta. Si tu apuesta es demasiado baja, no estás dando a tus oponentes una razón para no ir. De hecho, podrías estar disuadiéndoles de retirarse.

También existen situaciones en las que puedes echarte un farol con salidas. Esto se denomina un semi-farol y es uno de los movimientos más potentes del poker. Se trata de un farol cuando no tienes la mejor mano, pero si la igualan tienes una posibilidad de mejorar. Digamos que tienes Ah-Kh con 3h-4h-Js en la mesa y tu oponente ha lanzado una apuesta. No crees que tengas la mejor mano en ese momento, pero si subes con un semi-farol puedes ganar la mano de dos formas. Tu oponente puede retirarse, lo que te daría el bote directamente. Si iguala, puedes sacar un corazón para mejorar tu jugada.

Lo mejor para perfeccionar la técnica en este "arte" de los faroles es a través de los torneos gratuitos que ofrece diariamente ParadisePoker.

 

 

No necesitas tener la mejor mano para ganar en el póquer, tan sólo tienes que conseguir que tu oponente piense que la tienes. Es aquí donde entran en juego los faroles, uno de los movimientos más satisfactorios que puedes hacer. Sin embargo, ten en cuenta que el póquer no es un juego de faroles y contra-faroles salvajes. Si tu educación en el póquer proviene de la televisión, te perdonamos si pensabas otra cosa, pero farolear es un arte delicado y, como todo en el póquer, es una cuestión de tiempo y cálculo.

Piensa en el farol como en una mentira. En la vida real, las mentiras que funcionan deben ser creíbles. Si te duermes y llegas tarde al trabajo, las posibilidades de salir del paso con una mentira son mucho mayores si explicas que tu bus se retrasó, que si dices que te perseguía un león. En el póquer pasa lo mismo. Si tienes 7-2 con A-A-10 en la mesa y ha llegado el momento de enseñar las cartas, tus posibilidades de ganar son casi nulas. Tú lo sabes, pero también sabes que las posibilidades de que tu oponente tenga un As son reducidas. La pregunta es: ¿puedes convencerle de que tú tienes uno? Eres el primero en hablar y pasas en el flop. Él lanza una apuesta y tú la subes. Al pasar-subir, estás contando una historia, y la historia es que tienes una buena mano. Obviamente, no vas a conseguir sacar a un oponente de la mano si tiene los triunfos, pero en esta ocasión él se retira y te enseña un Diez. Felicidades, acabas de marcarte un farol con éxito.

Este tipo de farol se conoce como un farol frío, porque no tienes ninguna salida. Es el más arriesgado y no te deja otra opción en caso de que las cosas vayan mal. Por ese motivo, siempre tiene que haber una razón detrás de tu movimiento. ¿Percibes que tu oponente es débil? ¿Es un jugador selectivo que sabes que se retirará a menos que tenga la mejor mano? También debes tener en cuenta tu imagen en la mesa. Si tienes una imagen de jugador selectivo, te marcarás un farol más fácilmente que si has estado jugando rápido y en muchas manos con tus fichas. También es crucial adecuar correctamente el tamaño de tu apuesta. Si tu apuesta es demasiado baja, no estás dando a tus oponentes una razón para no ir. De hecho, podrías estar disuadiéndoles de retirarse.

También existen situaciones en las que puedes echarte un farol con salidas. Esto se denomina un semi-farol y es uno de los movimientos más potentes del póquer. Se trata de un farol cuando no tienes la mejor mano, pero si la igualan tienes una posibilidad de mejorar. Digamos que tienes Ah-Kh con 3h-4h-Js en la mesa y tu oponente ha lanzado una apuesta. No crees que tengas la mejor mano en ese momento, pero si subes con un semi-farol puedes ganar la mano de dos formas. Tu oponente puede retirarse, lo que te daría el bote directamente. Si iguala, puedes sacar un corazón para mejorar tu jugada.